Las Obras de Rumi

LAS OBRAS DE RUMI
Escrito por Sefik Can. Publicado en Fundamentos del Pensamiento de Rumi
Las obras de Rumi se pueden desglosar en el Mesnevi, el Diván-i Kabir, Fihi Ma Fih, Majalis-i Sab’a y Maktubat. Se le atribuye la autoría de otros libros como Tirashname, Ashqname, Rasail-i Afaq wa Anfus y Risala-i Aqaid, mas su estilo así como los asuntos que abordan, en con-junto, muestran que no han sido elaborados por Rumi.

El Mesnevi

El distinguido Mesnevi contiene 25.618 pareados, integrados en seis li­bros. El nombre de este libro procede de su estilo literario. La forma Mesnevi es una forma lírica de la literatura islámica en la que los dos ver­sos de cada pareado riman internamente y todos los versos comparten la misma medida. Este libro es una de las obras maestras de la literatu­ra sufí. De ahí que Abdurrahman Jami apunta lo siguiente acerca de Rumi y el Mesnevi: «El Mesnevi es una prueba suficiente que muestra el valor de ese incomparable rey del mundo espiritual. ¿Cómo puedo des­cribir las cualidades de esta gran persona? No es un profeta pero tiene un libro (sagrado)». Muhammad Iqbal está de acuerdo con Jami: «El Mesnevi del maestro del mundo espiritual es virtualmente el Corán es­crito en persa». Además, Mevlana (Rumi), cuya creación fue una ben­dición, se me apareció. Dicho Rumi ha escrito un Corán en persa».11

Estas palabras han sido pronunciadas debido a los excelsos senti­mientos de amor y admiración hacia Rumi. Pero el espíritu de Rumi no se encontraba cómodo con estos elogios excesivos, en concreto con la comparación entre el Sagrado Corán y el Mesnevi. Encontramos evi­dencias del punto de vista de Rumi en esta afirmación: «Soy el siervo del Corán tanto como se extienda temporalmente mi vida. Soy la tie­rra bajo los pies del profeta Muhammad». Lo que viene a continuación es un cuarteto de Ibn-i Kamal, la máxima autoridad del estamento re­ligioso otomano en la época del sultán Yavuz Selim: «En mi sueño vi al honorable Mensajero. Tenía el Mesnevi en su mano y decía: “Se han escrito muchos libros sufíes pero entre ellos no hay ninguno como es­te”». En realidad, hay innumerables libros en la literatura sufí que pre­paran escaleras para aquellos espíritus profundamente enamorados de los Cielos, para así escapar de la prisión del cuerpo, abandonar este su­cio mundo y elevarse a un lugar en el Más Allá. Estos libros sirven co­mo sustento para los corazones y los espíritus. Pero el Mesnevi tiene ca­racterísticas que otros libros sufíes no poseen. En el Mesnevi hay reme­dios para nuestras enfermedades espirituales, malos modales y creen­cias anti-islámicas. Estas amargas píldoras se han escondido en histo­rias y cuentos para que se presenten dulcemente a seres humanos en­fermos espiritualmente.

Rumi escribió de su propia pluma los primeros dieciocho parea­dos del Mesnevi, pero dictó el resto del Mesnevi a Husam al-Din Çelebi. Cuando se completaba cada libro, Husam al-Din Çelebi se lo recitaba a Rumi y Rumi efectuaba las correcciones necesarias. Después Husam al-Din Çelebi elaboraba una copia del texto corregido. Rumi describió el Mesnevi de numerosas maneras, por ejemplo Sayqaal al-Arwah («El Refinamiento de los espíritus») y Husamname («El libro de Husam al-Din»). Pero éstos no son los nombres del libro en sí, si-no tan sólo sus descripciones. En contra de ideas erróneas, el Mesnevi no es simplemente un libro didáctico. Contiene secciones muy pareci­das a los apasionados poemas en el Diván-i Kabir, que conmueven pro­fundamente al lector. La persona se asombra de los profundos pensa­mientos y expresiones emocionales halladas en el Mesnevi, expresiones que el santo recitó sin la pluma en mano, sin incidir en la métrica o la rima de los versos y que recitó fácilmente a medida que fluían a su co­razón y mente. Defectos de la métrica y la rima son poco frecuentes en el Mesnevi, aunque se escribió sin una reflexión o estudio de la métri­ca en profundidad. Esto es una cualidad que no se puede encontrar en otro poeta. La habilidad de Rumi es un regalo que Dios le otorgó.

Rumi era muy hábil asociando ideas. Estaba dotado de una excelen­te memoria. Había alcanzado, un conocimiento básico, como mínimo, en cada campo de estudio de su tiempo. Además de su lengua materna, Rumi hablaba con fluidez el árabe, persa e incluso griego y leía conti­nuamente libros en estas lenguas. Por lo tanto, el Mesnevi es la exhibi­ción de una espléndida recopilación de ideas y sentimientos. La perso­na lee en el Mesnevi opiniones sobre temas muy diferentes. Las metá­foras de Rumi, sensaciones, expresiones, alegría y fantasía fascinan al lector. La aguda inteligencia de Rumi, su sensible espíritu y su ardien­te amor y fe transportan al lector a un mundo diferente.

Pero debemos precisar en este punto que las historias que apare­cen en el Mesnevi no se ajustan a las técnicas actuales de la narrativa. Cuando Rumi explica un tema, empieza narrando una historia para aclarar su punto de vista, y luego durante la parte intermedia de la his­toria, explica ciertas sabidurías y verdades. Elabora pareados tan incomparables que el lector queda estupefacto. Estos pareados que reci­ta en un estado de éxtasis le recuerdan otra historia, y así pues, comienza una nueva historia y luego al final regresa para completar la prime-ra. De esta forma, hallamos historias dentro de historias sucesivas, metanarración en estado puro. Si tenemos paciencia y leemos las histo­rias con cuidado, veremos como cada una de ellas nos narra algo en re­lación a temas profundos e importantes tales como los pensamientos humanos, el Amor Divino, la Unidad de Dios, la fe islámica, y liberan al lector de creencias marginales y puntos de vista que no son islámi­cos. Estas historias transportan a aquellos lectores que pueden enten­der sus profundos significados del mundo material al mundo espiri­tual. Elevan al lector espiritualmente, moralmente y emocionalmente. En otras palabras, hacen del lector un «verdadero ser humano».

Las circunstancias vitales de hoy en día fuerzan a los individuos en pos de una lucha excesiva sin misericordia. Este período convierte a los seres humanos en autómatas. Ciega los sentimientos de misericordia y aniquila la parte espiritual del ser humano. El hombre moderno se su-merge tan profundamente en actos y acciones para poder ganarse la vi­da que parece haber olvidado de dónde vino y adónde irá finalmente. Las personas no escuchan las verdades transmitidas por los profetas, santos, grandes filósofos, académicos y poetas. Siguen a sus egos y por lo tanto pierden sus aspectos humanos de manera casi completa. Las historias en el Mesnevi reconfortarán al pesimista dolorido en este mundo material hablándole de la eminencia y la belleza del mundo es­piritual. Con el permiso de Dios, estas historias devolverán a la huma­nidad al Paraíso perdido en su estancia en este mundo. Aquellos que leen el Mesnevi o lo escuchan recibirán de acuerdo con sus propias ha­bilidades y capacidad alegría espiritual y señales sagradas de las profun­das e importantes verdades que se encuentran en el Mesnevi. Al leer es-ta obra ensalzada, les conmoverá y obtendrán luz sagrada de la luz de este libro. Se salvarán del sufrimiento de enfermedades espirituales, mal comportamiento y creencias que no son islámicas. Pero hay un re­quisito previo para obtener el beneficio completo del Mesnevi: Con la bendición de Rumi se deben abrir los ojos de nuestros corazones y de­bemos deshacernos de la sordera de nuestros espíritus. En realidad, Sultán Valad escribe lo siguiente en relación a este asunto: «Debes sa­ber que Rumi es una gran autoridad entre los santos. Haz cualquier cosa que te diga. Sus palabras son la misericordia de Dios. Si personas espiritualmente ciegas leen sus escritos, sus ojos espirituales se abrirán y contemplarán la verdad». Si Dios quiere, cuando leamos el Mesnevi, nuestros ojos espirituales se abrirán con la ayuda de Dios y entendere­mos las verdades del Mesnevi.

El Mesnevi de Rumi se dirige a personas con o sin estudios. El Mesnevi guía al principiante y al experto en el camino sufí e incluso a aquél que ha alcanzado los niveles más elevados en este camino. Rumi aprehende al caminante del camino de Dios y le lleva a Dios a través del Mesnevi. Rumi señala: «Después de nosotros (cuando muramos) el Mesnevi se convierte en un sheij, guía a los buscadores de la verdad, les transporta a elevadas cotas y les ayuda a alcanzar sus Objetivos Finales».12

Algunas personas se preguntan dónde escuchó Rumi y de dónde consiguió las historias del Mesnevi. Sin duda Rumi escuchó la mayoría de las historias en boca de su padre así como de Sayyid Burhan al-Din o de Shams y probablemente leyó algunas de ellas en libros. Pero co­mo se mencionó anteriormente, las historias en el Mesnevi no están destinadas al entretenimiento sino que son analogías de verdades espi­rituales y mensajes que Rumi quiso transmitir. En cada fase de las his­torias que seleccionó, Rumi transmite un valor moral. Algunas histo­rias recuerdan a Rumi ciertas verdades y en ocasiones Rumi narró his­torias para explicar mejor su mensaje. De las historias en el Mesnevi, al­gunas de ellas son divertidas y algunas incluso obscenas. Algunas his­torias en el Mesnevi provienen de fuentes tan diversas como la mitolo­gía hindú, griega e incluso de la literatura romana. Son citadas fábulas como la de Kalila y Dimna así como historias del poeta latino Apuleyo, autor de «El Asno de Oro». Rumi utilizó estas historias porque siguió los pasos de nuestro Profeta que señaló: «La sabiduría es la propiedad perdida del creyente. La adquiere allá donde la encuentre». Por lo tan­to Rumi utilizó historias que eran apropiadas para educar al creyente. Estas historias no son para hacer reír a una audiencia o entretenerles sino que son empleadas para transmitir sabiduría y consejo. Rumi ex­presa lo siguiente en relación a algunas historias obscenas en el Mesnevi: «Mis pareados no son pareados sino climas (de verdades). Mi obscenidad (historias obscenas en el Mesnevi) no se utiliza como obs­cenidad sino con el único motivo de enseñar».

Si nuestro objetivo es lograr un beneficio completo del Mesnevi, hemos de leerlo con lentitud y gran cuidado, como si estuviéramos le­yendo un libro sumamente importante. La persona también debe re­gistrar los bellos pareados o pasajes del Mesnevi en un cuaderno y re­visarlos de cuando en cuando para memorizarlos fácilmente. Para en-tender los pasajes que simbólicamente explican wahdat al-wujud («la unidad de la existencia»), tenemos que referirnos a libros, enciclope­dias que tengan información en wahdat al-wujud, comentarios del Mesnevi y expertos sobre este tema.

Tenemos que leer las historias del Mesnevi no con la intención de leer un relato sino con la intención de oír la voz de la verdad escondida detrás de la historia y con la intención de alcanzar el Amor Divino. Aquellos sedientos de la verdad han nombrado al Mesnevi la «esencia del Corán». Rumi indica: «Nuestro Mesnevi es un almacén de unidad. Cualquier cosa que veas allí que no sea Dios es un ídolo». Cuando el in­dividuo entiende los profundos significados de este dístico, entiende que aquellos que aprecian una diferencia entre Rumi y Muhyi al-Din Ibn al-Arabi se encuentran equivocados. Ambos santos explican la doctrina de wahdat al-wujud en sus obras con sus propias palabras. Es por esta ra­zón que Ahmed Avni Konuk, un reciente comentarista del Mesnevi, se ha apoyado en el Mesnevi en su interpretación de Fusus al-Hikam y se ha apoyado en Fusus al-Hikam en su explicación del Mesnevi.

Rumi dictó el Mesnevi bajo la fuerte influencia de Hakim Sanai y Farid al-Din Attar. El Ilahiname de Attar, en concreto, ejerció una gran influencia en Rumi. Ha sido una costumbre entre los autores de libros relacionados con el sufismo emplear pareados del Mesnevi a continua­ción de diversos extractos del Corán y hadices para explicar conceptos sufíes. Esto se debe a que el Mesnevi explica sus temas de manera ade­cuada y contiene impresionantes elaboraciones, profundos significados y descripciones elocuentes que ofrecen al lector alegría espiritual. Veamos como describe Rumi el Mesnevi en el prefacio: «El Mesnevi es un camino para aquellos que quieren alcanzar la Verdad y quieren estar atentos a los secretos de Dios. El Mesnevi es la esencia de la esencia de la esencia de la religión. Es la Ley de Dios más fidedigna y Su camino iluminado hacia la Verdad. Sin duda, el Mesnevi es la medicina para los corazones de la gente pura. Erradica la pena. Ayuda a entender el Corán mejor. No se permite tocar el Mesnevi a nadie a excepción de aquellos que aman la verdad». La expresión «no se permite tocar el Mesnevi a nadie a excepción de aquellos que aman la verdad» no debe entenderse mal. Se sabe que otros musulmanes tienen actitudes dife­rentes. Aquellos a los que no les gustan algunos de los temas en el Mesnevi, que no pueden penetrar en el significado interior de las his­torias y por lo tanto no pueden ver la verdad no disfrutaran este ben­dito libro. Debido a las divergencias en los modos de interpretarlo, puede que no entiendan completamente los mensajes contenidos en al­gunas historias del Mesnevi.

Dios ha revelado al Profeta en el Corán numerosos ejemplos y ana­logías para que la gente no crea a ciegas, sino todo lo contrario, para que crean a través del pensamiento y comprendan el Poder del Creador. Leamos con cuidado el siguiente versículo del Corán: «Ciertamente, Dios no desdeña proponer como parábola a un mosquito, o [aún] algo más insignificante. Aquellos que tienen fe, saben que es la verdad veni­da de su Señor mientras que los que se obstinan en negar la verdad di­cen: “¿Qué quiere decir Dios con esta parábola?”»13

Rumi indica este versículo del Corán y señala: «Como el Corán, nuestro Mesnevi también desorienta a personas de verdad así como guía a algunos a la verdad». En el versículo del Corán mencionado an­teriormente y en el pareado del Mesnevi, los conceptos de «orienta­ción» y «desacierto» no deben confundirnos. Hemos de saber que Dios es el Creador de la orientación así como de la equivocación. Si Dios no hubiese creado la equivocación y hubiese guiado a todo el mundo a la verdad, la equivocación no habría existido incluso si los se­res humanos la anhelaran. Pero el extravío es merecido, además de ser elegido, por las personas. Dios crea la orientación y el extravío, y los individuos eligen uno de los dos conceptos con su libre albedrío y su libertad de responsabilidad. No es lógico pensar que Dios, que ha cre­ado al ser humano con todo el potencial para ser guiado, le obligue a equivocarse.

Regresando al asunto principal que nos incumbe, el Mesnevi es un camino iluminado para las personas puras sedientas de verdad. Es una medicina para los corazones. Especialmente en estos días en los que los santos y los grandiosos guías espirituales raramente existen, el Mesnevi no es sólo un libro sino una guía espiritual. Lo que sigue a continua­ción son algunos ejemplos de lo que se ha dicho acerca del Mesnevi: «En verdad, los seres humanos pueden tildar a este libro bendecido de guía espiritual sin lengua. Pero en realidad es una guía espiritual con cien lenguas». Aflaki escribe: «Para entender de forma correcta los se­cretos y sutilezas del Mesnevi y la relación entre las historias, los versículos citados del Corán y los hadices, es necesario tener una fe firme, un amor sempiterno, una ética sin compromiso, un corazón puro, ser inteligente y al menos poseer unas nociones básicas en ciencias. Si eres un verdadero enamorado de Dios, entonces tu amor puede guiarte pa­ra comprender el Mesnevi y poder alcanzar tu objetivo. Dios es Aquel que otorga el éxito. Él es el que guía en pos del camino de la verdad y Él que verdaderamente ayuda».

Se asevera que lo siguiente fue escrito en la primera página, o con­traportada de una antigua copia del Mesnevi: «No he dictado el Mesnevi para que se memorice. Pero mi intención fue que el Mesnevi fuese una escalera espiritual para los buscadores de Dios que les subiese a los Cielos. Así pues, el Mesnevi no se considera una escalera que se lle­va de ciudad en ciudad sobre los hombros, ya que la persona no puede subir a los Cielos con las escaleras que conocemos y alcanzar el deseo de los corazones». En el epilogo final del sexto libro del Mesnevi, Sultán Valad escribe: «El Mesnevi es la escalera de los corazones. Quienquiera que suba esta escalera alcanza el techo. Pero este techo no es el techo de los Cielos azules. Este techo es superior a los Cielos. Se halla más eleva­do que los Cielos».

Ya que el Mesnevi es un libro muy querido del que los lectores se pueden beneficiar espiritualmente, se ha traducido a numerosas lenguas y se han escrito muchos comentarios sobre él. Como se mencionó en un apartado anterior, todo el mundo conoce a Rumi y lee su obra ma­estra, el honorable Mesnevi. Para abreviar este apartado, mencionare­mos únicamente las traducciones y comentarios en lengua turca.

Comentarios sobre el Mesnevi

1. Comentario de Sururi: Este es un comentario sin publicar es-crito por Mustafa Sururi Efendi (fallecido en 1561) que yace en el jar­dín de la mezquita que construyó en Kasýmpaþa, Estambul. Mustafa Sururi Efendi también escribió comentarios en el Diván de Hafiz y el Gulistan de Sadi.

2. Comentario de Sudi: Sudi Efendi(fallecido en 1595), quien era originario de Bosnia, escribió comentarios sobre el Mesnevi de Rumi y el Diván de Hafiz. Su comentario del Mesnevi no ha sido publicado.

3. Comentario de Sham-i: Este comentario del Mesnevi, comen­zado durante el reinado del sultán Murad III, tardó mucho tiempo en completarse. El comentarista inició su labor interpretativa acerca del sexto libro en el año 1600 pero se desconoce cuando lo terminó. Dicho comentario del Mesnevi, que era el favorito de Esrar Dede, no se ha publicado.

4. Comentario de Ankaravi Rusuhi Ismail Dede: Ismail Dede era un sheij de la orden Bayrami en Ankara. Debido a su admiración por Rumi, ingresó en la orden mevlevi y se le ofreció el cargo de sheij en el dergah o cenobio mevlevi de Kulekapisi, en Estambul. Falleció en 1631 y está enterrado en el jardín de la casa mevlevi donde desempe­ñó sus funciones como sheij. Este comentario es considerado el mejor comentario en lengua turca existente y a su autor se le nombra, por lo tanto, como «el Venerado Comentarista». El famoso orientalista inglés

R.A. Nicholson empleó el comentario de Ismail Dede profusamente mientras escribía en inglés su propio comentario del Mesnevi. Ya que Ismail Dede fue un gran erudito y un sheij que practicaba lo que en­señaba, durante siglos su comentario ha sido de gran ayuda para aque­llos que intentan entender los versos difíciles del Mesnevi. Desafortunadamente, ya que hizo uso de un lenguaje repleto de pala­bras de origen árabe y persa, no todo el mundo puede utilizar este co­mentario con facilidad en la actualidad. El «Venerado Comentarista» se hallaba profundamente influido por Muhyi al-Din Ibn al-Arabi e Ibn al-Farid. Su comentario se publicó en Estambul y Egipto a la misma vez, en 1872. Además de escribir un comentario acerca de los seis vo­lúmenes del Mesnevi, Ismail Dede escribió un comentario de un impro­visado séptimo volumen totalmente inventado por una razón que se desconoce. Pero el comentario de este imaginario séptimo volumen no se publicó. El profesor Furuzanfar de la Universidad de Teherán ha de­mostrado empíricamente que este séptimo volumen no tiene nada que ver con Rumi.15 El hecho de que algunos sheijs mevlevíes hayan escri­to comentarios de este séptimo volumen inventado del Mesnevi (por ejemplo, Ferruh Efendi fallecido en 1840, el sheij mevlevi de Tokat, Hafiz Mehmed Emin Efendi y Shakir Mehmet Efendi, este último fa­llecido en 1836) creyendo que este libro lo escribió Rumi se debe con­siderar una señal de amor, profunda reverencia y apego hacia Rumi. Si hubieran examinado este libro imparcialmente, nunca lo habrían acep­tado. Cuando oyeron el nombre de Rumi, inmediatamente aceptaron este séptimo libro por su amor hacia Rumi, cegándose ante las imper­fecciones de este volumen inventado. Del mismo modo que el «Venerado Comentarista» olió las espinas de un jardín de rosas pensan­do que eran rosas.

5. Comentario de Abdulmejid Sivasi: Abdulmejid de Sivas, suciudad de origen (fallecido en 1639), era un prominente sufí de la or-den Jalwatiyyah durante el S.XVII y escribió un comentario de única­mente un fragmento del primer libro del Mesnevi. Este comentario in­completo no se ha publicado.

6. Comentario de Sarý Abdullah Efendi: Sarý Abdullah Efendi(fa­llecido en 1660) era un sheij de la orden Bayrami que escribió un comentario del primer libro del Mesnevi. Su comentario fue impreso en cinco volúmenes en Estambul durante 1871 y se tituló Cevahir-i Bevahir-i Mesnevi («Perlas de los océanos del Mesnevi»). La Biblioteca Nacional Turca habría ganado una obra maestra sufí si Sarý Abdullah Efendi, un hombre con estudios y un verdadero enamorado de Dios, hubiese sido capaz de completar su comentario.

7. Comentario de Bursalý Ismail Hakký: Este gran santo origina-rio de la ciudad de Bursa, en el noroeste de Turquía (fallecido en 1725) escribió un conocido comentario de diez volúmenes del Corán titula­do Ruh al-Bayan («el espíritu de la proclamación»), empleando profu­samente la totalidad de la obra del Mesnevi. En su comentario del Mesnevi completó hasta el dístico 738 del primer libro. Su comentario está publicado en dos volúmenes en Estambul.

8. Comentario de Sheij Murad Buhari: Sheij Murad Buhari (falle-cido en 1848) escribió un comentario acerca de los seis libros del Mesnevi. Este comentario que no ha sido publicado se halla preserva­do en la actualidad en la Sección de manuscritos de la Biblioteca de la Universidad de Estambul.

9. Comentario de Abidin Paa: Abidin Pachá (fallecido en 1907) escribió un comentario acerca de los primeros libros del Mesnevi que se imprimió en seis volúmenes en Estambul.

10. Comentario de Ahmed Avni Konuk: Ahmed Avni Konuk (fa­llecido en 1938), era un destacado comentarista del Mesnevi de nues­tro tiempo. Ha escrito un comentario acerca de Fusas al-Hikam, así co­mo un completo y bien documentado comentario del Mesnevi. Se pue­de encontrar un manuscrito de este valiosísimo comentario que toda­vía no se ha publicado en la Biblioteca del Museo de Mevlana en Konya y otro en la Biblioteca «Koca Ragýp Paþa» en Estambul.

11. Comentario de Kenan Rufai: Kenan Rufai (fallecido en 1950) un conocido sheij Rufai, escribió un comentario del primer libro del Mesnevi que fue revisado por sus eminentes discípulos y publicado en 1973 en Estambul con el título Þerhli Mesnevi-i Þerif. Este es el comen­tario más leído hasta ahora. Los pareados se han traducido con frases añadidas para ayudar al lector a entender el contenido mejor. El estilo que se ha empleado es especialmente elegante. Desafortunadamente, como los comentarios de Sarý Abdullah Efendi y Abidin Pachá este comentario se ha elaborado únicamente a partir del primer libro del Mesnevi.

12. Comentario de Tahir al-Mevlevi: Tahir Olgun (Tahir al-Mevlevi), (fa­llecido en 1951) una prominente figura dentro de la comunidad mevle­vi, escribió un comentario de los primeros cuatro libros y parte del quin­to libro del Mesnevi. 16

13. Comentario de Abdulbaki Gölpýnarlý: Abdulbaki Gölpýnarlý(fallecido en 1960), fue un conocido erudito que escribió innumerables libros, una traducción completa y un comentario sobre el Mesnevi. Este comentario lo ha publicado el Ministerio de Cultura turco en seis volú­menes. Abdulbaki Gölpýnarlý, a quien he conocido estrechamente, era un miembro de la creencia Chiíta-Yafari y promovió su creencia en mu­chos de sus libros y en su comentario del Mesnevi.

He incluido en la lista anterior trece comentarios turcos del Mesnevi, los cuales son los más conocidos. Sólo Dios sabe cuantos más permane­cen en las estanterías acumulando polvo o se han quemado o destruido a causa de la negligencia y el abandono. No puedo concluir este aparta­do sin incluir la siguiente opinión del profesor Furuzanfar acerca de los comentaristas y comentarios del Mesnevi:

Ya que es difícil entender los secretos y sutilezas del Mesnevi, erudi­tos y sufíes han realizado grandes esfuerzos para explicar los complejos fragmentos del Mesnevi y han escrito en lengua árabe, persa o turca di-versos comentarios acerca de todo el Mesnevi o algunos de sus fragmen­tos. Esta es una crítica a todos los comentarios: Los comentaristas em­plean su propio conocimiento y entendimiento para explicar y analizar las opiniones de Rumi. Algunos de ellos incluso hacen referencia a libros filosóficos para explicar fragmentos del Mesnevi y emplean métodos fi­losóficos. En lugar de todo este empeño, si hubiesen explicado el Mesnevi estudiándolo cuidadosamente podrían haber elaborado mejores comentarios e interpretaciones».17

Traducciones del Mesnevi a la lengua turca

1. La primera traducción al idioma turco del Mesnevi la escribió en ver­so Muini Çelebi bajo el título Mesnevi-i Muradi. Muini Çelebi tradujo la mayoría de las historias del Mesnevi en verso y dedicó su obra al sultán Murad II (1438). El manuscrito original de esta obra está preservado en la «Biblioteca Orhan Gazi», en Bursa.

2. Se dice que Dede Ömer Ruþen (fallecido en 1478), de la locali­dad turca de Aydýn, había realizado una traducción del Mesnevi deno­minada Neyname.

3. Asimismo el Mesnevi fue traducido a la lengua turca por Mevlevi Nahifi Süleyman Efendi, un poeta del S.XVIII. Esta traducción la im­primió en Egipto la editorial Bulaq en 1851. En 1967 el profesor Amil Celebioðlu volvió a escribir esta traducción en lengua moderna y la pu­blicó con su texto original. Nahifi también tradujo el séptimo libro in­ventado del Mesnevi, que desafortunadamente se incluye en la edición de Bulaq.

4. Un historiador de la Literatura Turca, Bursalý Tahir Bey, narra por escrito que Abdullah Salahi (fallecido en 1782), un prominente 18 sheij Uþaki tradujo el Mesnevi.

5. Kütükçü Süleyman Hayri Bey(fallecido en 1891) intentó tra­ducir el Mesnevi en verso pero sólo pudo terminar algún fragmento del primer libro. Esta incompleta y fracasada traducción se imprimió en Estambul en 1890.

6. Yeniþehirli Avni Bey (fallecido en 1892) tradujo el Mesnevi en verso hasta el cuarto libro.

7. Feyzullah Sacid Ülkü tradujo a la lengua turca el primer libro del Mesnevi en verso. Esta traducción se publicó en 1945.

8. Valad Çelebi, un descendiente de Rumi, tradujo al idioma turco los seis libros del Mesnevi en prosa. Esta traducción fue publicada por el Ministerio de Cultura turco en 1942, como la primera de una serie de clásicos orientales del Islam publicados por dicho estamento.

9. El profesor Abdullah Öztemiz Hacitahiroðlu tradujo el Mesnevi a la lengua turca con su métrica original. En el primer volumen de su traducción, publicado en 1972, hay 2.108 dísticos.

10. Un poeta coetáneo a nuestra época, Feyzi Halýcý ha comenzado ha traducir el Mesnevi con su métrica original. Su traducción se ha pu­blicado en dos volúmenes pequeños e incluye 1.001 pareados.

Diván-i Kabir

Diván-i Kabir («La gran colección de poemas») es el nombre del libro que contiene los poemas de Rumi. Diván-i Kabir contiene poemas de Rumi en estilos diferentes de la poesía islámica oriental (por ejemplo odas, elogios y elegías, cuartetos etc.). Aunque la mayoría de los poemas se encuentran escritos en lengua persa, existen también poemas en ára­be y turco. A la obra Diván-i Kabir también se la denomina Kulliyat-i Shams-i Tabrizi o Diván-i Shams ya que al contrario que otros poetas que mencionan sus apodos en los últimos dísticos de cada poema que com­pone, Rumi empleó el nombre de Shams. En ninguno de sus poemas emplea su nombre Mevlana o «Yalal al-Din Rumi». En algunos de sus poemas hace uso de los nombres de Salah al-Din Zarqubi o Husam al-Din Çelebi. Las odas en las que aparecen estos dos nombres son alrede­dor de cien. Rumi ocasionalmente empleó pseudónimos, tales como ja­moosh («silencio») o jamoosh kon («no hables»). Rumi hizo uso del nom­bre de Shams en sus poemas en honor a su gran amistad, eran amigos del alma. Aquellos que desconocen esto creen que estos poemas los compuso Shams. Sin embargo, no tenemos información histórica de que Shams escribiese poesía.

Sin embargo, en una edición del Diván-i Kabir impresa en la India en 1885 bajo el título de Kulliyat-i Shams-i Tabrizi, existen numerosos poemas que no son obra de Rumi. Estos poemas los compuso princi­palmente Shams-i Tabasi y Shams-i Mashriqi, que emplearon apodos similares a Shams. Del mismo modo, en algunas ediciones de Diván-i Kabir impresas en Irán, hay poemas que no son de Rumi. Por ejem­plo, en Diván-i Shams al-Haqaiq, que es una selección de los poemas de Rumi escritos por Rýza Kuli Jan, existen asimismo un gran núme­ro de poemas que no pertenecen a Rumi. Estos poemas no se ajustan a la fe de Rumi ni a su personalidad o ideales. Estos poemas que vene­ran a Ali, por ejemplo, confunden a los lectores. Algunos de los lecto­res que no conocen en demasía a Rumi se confunden y creen que Rumi era un chiíta. Desafortunadamente, esta selección de los poemas de Rumi, Diván-i Shams al Haqaiq, contiene los poemas más bellos de Rumi traducidos por Midhat Bahari Beytur sin haber eliminado de dicha edición poemas que no sean obra de Rumi. Esta traducción la pu­blicó el Ministerio de Educación turco en tres volúmenes.

La edición más fidedigna del Diván-i Kabir ha sido preparada y publicada por el profesor Furunzanfar de la Universidad de Teherán, que estudió los diez manuscritos más antiguos del Diván. En esta edi­ción no aparecen poemas que no sean de la autoría de Rumi aunque quizás algunos poemas de Rumi no se hayan incluido. Sin embargo, esta edición del Diván es la mejor y la más elegante de los Diván im­presos en la India o en Irán. Esta edición impresa en 1957, muestra di­ferencias entre los manuscritos y contiene breves explicaciones. Fue compuesta en la linotipia con extremo cuidado como un libro de gran tamaño, adecuado para su nombre. Que el alma de la persona que lo editó sea bendita. Abdulbaki Gölpýnarlý tradujo a la lengua turca el manuscrito más antiguo del Diván-i Kabir, preservado en Konya en el museo Mevlana. Esta traducción se ha publicado dos veces.

El número exacto de poemas y el número de pareados en los poe-mas del Diván-i Kabir no se conoce con seguridad ya que aparecen va­riaciones en las diferentes ediciones y los diversos manuscritos. El ma­nuscrito más antiguo en Konya contiene 2.073 odas y 21.366 dísticos. El número exacto quizá se pueda encontrar comparando todas las di­ferentes ediciones y los manuscritos. Además, existen miles de cuarte­tos de Rumi, el número exacto no se conoce. Iniciando mis investiga­ciones en las bibliotecas de Konya en 1964, me hice acopio de todos los cuartetos que se atribuían a Rumi. Investigué manuscritos y facsímiles en las bibliotecas de Estambul. Examiné los Diván impresos en Irán, Afganistán y la India y comparé sus cuartetos con aquellos que había encontrado. Entonces surgió Rubailer Diváný («Colección de cuartetos»). El Ministerio de Cultura de la República de Turquía pu­blicó Rubailer Diváný en dos volúmenes que contenían los originales y la traducción de los cuartetos así como las notas explicativas.

Los poemas del Diván-i Kabir son poemas líricos. Son elegías fru­to del amor y el entusiasmo. Amigos y discípulos anotaron estos sagra­dos y gnósticos poemas que Rumi en ocasiones recitaba en un estado de éxtasis. De la misma manera que como con el Mesnevi, Rumi reci­taba estos poemas cuando se manifestaban en su corazón sin pluma en mano. Los recitaba en ocasiones mientras efectuaba la ceremonia gira­toria y otras veces en el momento en el que daba un paseo por los jar-dines de Meram, en Konya. En estos poemas, que se compusieron sin previsión o una preocupación consciente por la métrica y la rima, exis­te un efecto que abrasa el corazón, así como éxtasis y amor. Existen ins­piraciones y mensajes del Más Allá. En algunas ediciones del Diván, en particular algunas de las que han sido publicadas, aparecen poemas que no son producto de la naturaleza ardiente de Rumi ni de su amor y en­tusiasmo. Aquellos que están familiarizados con el estilo de Rumi y la forma que tiene de expresar sus sentimientos reconocen estos poemas inmediatamente. Extasían al lector y le conceden una alegría y un éxta­sis indescriptibles. En esos poemas Rumi existe. En esos poemas encon­tramos el amor de Rumi. En la mayoría de los poemas de este gran san­to, el lector siente el dolor de la separación, las lágrimas, los corazones atormentados, la añoranza por el Amado, los lamentos y las súplicas así como también la alegría, la esperanza y los rezos agradecidos. Algunos poemas tienen una métrica apropiada a su tema. Sientes que las hojas están cayendo en el otoño, los árboles se mueven entre sacudidas y las estaciones llegan a su término. Cualquier persona sensible puede enten­der lo que Rumi pretende expresar a través de la armonía y la atmósfe­ra espiritual de los poemas, incluso si no domina el farsi o persa. Estos poemas en ocasiones hacen derramar lágrimas al lector. En ocasiones les embelesan y a veces les transportan a otro mundo.

En el prefacio de la edición de la obra Diván-i Kabir elaborada por el profesor Furunzanfar, Rumi presenta sus poemas a los enamorados de Dios con las siguientes líneas:

Estos poemas son secretos espirituales —significados sutiles—. Para aquellos que han concedido sus corazones a Dios, son el «arca de Noé». Son hálitos sagrados, brisas agradables para el espíritu e inspi­raciones del Señor. Revelan el ojo del corazón durante el amanecer. Son inspiraciones de Dios, Quien se halla puro, libre de toda imper­fección y deficiencia. Son señales únicas y frases sin precedentes. Son luces del mar de la Unidad de Dios. Son grandes perlas del mar de lo oculto. Este Diván es el Diván de los que aman a Dios. Representan el manantial de la alegría espiritual y la luz de los corazones. Son las ver­daderas palabras aceptadas por los enamorados de Dios y los gnósti­cos, y asimismo son la llave de la gente de Presencia (paz). Son los lu­gares de las personas libres en el mundo de lo oculto. Son el corazón de los corazones de la gente que tiene corazón. Son la flor del jardín del corazón. Las palabras en este Diván son los ríos que traen bendi­ciones y regocijos espirituales a las asambleas de los verdaderos siervos de Dios. Son eventos que mencionan a los santos. Son la alquimia del éxtasis para los individuos maduros. Son un sermón para la gente do­tada de una fe poderosa. Son ornamentos para aquellos que aman a Dios y se abstienen del mal. Estas palabras son, pues, la espada de Dios frente a los hipócritas.

Son un elixir para grandes personalidades y gente de bien. Son un regalo para el viajero del camino de Dios. Son el lenguaje de los pájaros de jabarut. 19 Son los elogios de los ángeles en el mundo de lo oculto.

Fihi Ma Fih

Este libro se compone de sermones elaborados por Rumi que abordan diferentes temas. Rumi no preparó ni escribió estos discursos por sí mis-mo sino que los anotó su hijo Sultán Valad o algunos de los discípulos de Rumi, y así finalmente compusieron un libro. Algunos de los discur­sos se dirigen a Muin al-Din Pervane. Algunos fragmentos correspon­den a un comentario del Mesnevi. Existen asimismo referencias a Shams-i Tabrizi, Burhan al-Din Tirmizi y Salah al-Din Zarqubi. Fihi Ma Fih fue traducido por primera vez al idioma turco por Ahmed Avni Konuk pe­ro esta traducción no fue publicada y se encuentra ahora preservada en el Museo Mevlana de Konya. Más tarde la obra fue traducida de nuevo por Meliha Ülker y publicada por el Ministerio de Educación de la República de Turquía, en una colección de clásicos islámicos de 1954.

Majalis-i Saba

Tal y como se desprende de su título, este libro contiene siete sermo­nes impartidos en siete asambleas diferentes. Como es relatado por Aflaki, tras Shams-i Tabrizi, Rumi ofreció sermones a petición de los notables, en particular Salah al-Din Zarqubi. Siete de estos sermones se relatan en este libro. Esta obra fue traducida al idioma turco por Hulusi Efendi y publicada Feridun Nafiz Uzluk en su copia original en 1937. Otra traducción de este libro de Abdulbaki Gölpýnarlý fue pu­blicada en Konya.

Maktubat

Este libro se compone de diversas cartas que Rumi envió a varios fun­cionarios estatales. Como el resto de sus obras, Rumi no escribió estas cartas por sí mismo sino que las dictó. Este libro, que contiene 147 cartas, fue publicado en lengua persa por Feridun Nafiz Uzluk, en Estambul, en el año 1937. Estas cartas fueron traducidas a la lengua turca por Abdulbaki Gölpýnarlý.

La Muerte del Padre de Rumi

Sultán al-Ulama tenía ya más de ochenta y cinco años en el momento en el que se cumplían dos años desde que habían venido a Konya. Enfermó de repente en el invierno de 1231. En la mañana del tercer día de su enfermedad (el 12 de enero de 1231), cerró sus ojos a este mundo terrenal. Al día siguiente tuvo lugar su gran funeral. El sultán selyúcida Ala al-Din Kay Qubad, todos los comandantes militares, eruditos, estudiosos y sheijs estuvieron presentes en sus exequias. Sultán al-Ulama, quien había ganado un lugar en el corazón de la po­blación de Konya durante los dos últimos años, estaba ahora siguien­do los dictados de su destino bendito sobre los hombros de estas per­sonas. Todo el mundo lloraba. Las personas de tierno corazón se ha­llaban sumamente entristecidas con su partida, pues habían quedado huérfanos de su padre espiritual. Describiendo la muerte de Sultán al-Ulama, Sultán Valad escribió en su Ibtidaname: «Cuando portaban el ataúd de Sultán al-Ulama pareciera que el Día del Juicio Final aconte­cía. Hombres y mujeres, todo el mundo estaba derramando lágrimas de angustia. Eruditos y comandantes junto con el sultán, se inclinaron frente al ataúd con sus cabezas descubiertas. A causa de su pena, el sul­tán no pudo ocupar su trono durante una semana». Los días de luto se guardaron durante cuarenta jornadas en el palacio selyúcida y el sul­tán y sus sirvientes, funcionarios y burócratas no montaron sus caba­llos este tiempo.

El siguiente epitafio se cinceló en su lápida tras pasar cierto tiem­po: «Dios es Eterno. Este es el lugar de descanso de nuestro Maestro, Notable funcionario de la Ley, Fuente de sabiduría, Revivificador del Hadiz, Disipador de las creencias anti-islámicas, el Amado y seguido en su condición de musulmán ejemplar, Hombre de Dios, Hombre de Sabiduría, quien practicó lo que sabía y creía, el Rey de todos los Eruditos, Muftí de Oriente y Occidente, el Valor de la Ley y la Religión, el Sheij del Islam y los musulmanes, Muhammad, hijo de Husayn, hijo de Ahmad de Balj. Que Dios se halle complacido con él y sus antepasados. Falleció al final de la mañana del dieciocho del mes de Rabi al-Ajir en el año seiscientos veintiocho (después de la Hégira). Que Dios tenga misericordia de él».

Un año después se construyó un simple sepulcro de ladrillos de adobe sobre la tumba de Sultán al-Ulama. Más tarde, en lugar de esta modesta tumba, el visir selyúcida Muin al-Din Pervane (1277) pidió permiso a Rumi para construir una tumba más grande y una cúpula más elevada, como corresponde a la gloria del «Rey de los Eruditos». Al oír esta proposición, Rumi preguntó al Visir Pervane: «¿Puedes construir acaso una cúpula más grande y más alta que aquella que abarca el Universo?» El Visir respondió negativamente. Y Rumi con­testó: «Entonces no se moleste en construir una nueva». La magnífica tumba que se puede apreciar en la actualidad se construyó tras la muer­te de Rumi y alberga las tumbas de aquellos amados por Rumi, inclu­yendo a Sultán al-Ulama. El elevado sarcófago de madera de la tumba de Sultán al-Ulama es considerado una de las muestras más bellas de madera tallada de la época selyúcida, y quedó emplazado en la tumba de Rumi hasta el reinado de Süleyman «el Magnífico». Durante el rei­nado de Süleyman «el Magnífico», este alto sarcófago de madera se trasladó desde la tumba de Rumi a la de su padre, y un sarcófago más bajo de mármol con un puþide (cubierta) por encima se construyó pa­ra la tumba de Rumi. En contraposición a un concepto erróneo am­pliamente extendido, Sultán al-Ulama no se levantaba en señal de res­peto por el conocimiento y las virtudes de Rumi cuando éste entraba en la habitación. Ni el padre ni el hijo necesitaban ensalzarse levantán­dose ante el uno o el otro. Sin embargo, aquellos que les habían entre­gado sus corazones se levantaban en sus presencias con entusiasmo, amor y respeto y continuaran alzándose hasta el Día del Juicio Final.

Sultán al-Ulama Baha al-Din Valad escribió un libro de tres volú­menes en persa titulado Ma’arif. 20 Se dice que Ma’arif fue escrito con los discursos, sermones y lecciones que Sultán al-Ulama ofreció en va-rios lugares. Aflaki Dede cuenta que Rumi expresó lo que recordaba de los sermones y lecciones de su padre mientras otros las escribían e in­cluso Sheij Mahmud Sahib secó los pergaminos del manuscrito con ca­lor. No importa cómo fuera, Rumi se halló influido de manera benefi­ciosa por la obra y el legado de su padre, quien fue un gran orador pú­blico. En realidad, el gran legado del sultán de los eruditos fue su hijo Rumi. Fue su padre, maestro y guía espiritual. Tras la muerte de su pa­dre, Rumi vivió sin un guía espiritual durante un año, hasta que Sayyid Burhan al-Din Muhaqqiq Tirmizi se convirtió en su maestro espiritual.

11 Muhammad Iqbal, Esrar ve Rumuz, traducido por Ali Yüksel (Estambul: Birleþik Yayýncýlýk, 1996), pág. 26.
12 Faridun b. Ahmad Sipehsalar, Risale-i Sipehsalar, traducido por Mithat Bahari Beytur (Estambul: Selanik Matbaasý, 1331), pág. 98.
13 Véase «El Sagrado Corán», 2:26.
14 Bediüzzaman Furuzanfar, Mevlana Celaleddin, traducido por Feridun Nafiz Uzluk. (Ankara: Milli Eðitim Bakanlýðý, 1986), pág. 218.
15 Ibíd., 114.
16 El autor ha terminado este comentario y su publicación se llevará a cabo pronto.
17 Bediüzzaman Furuzanfar, Mevlana Celaleddin, pág. 222.
18 Bursalý Mehmed Tahir, Osmanli Muellifleri («Autores Otomanos») (Estambul: Matbaa-i Amire, 1333).v. I, pág. 105.
19 Jabarut es un reino sumamente elevado del ser.
20 Muhammad Baha al-Din Valad, Ma’arif (Teherán: Ketabjanehe Tahuri, 1977). Una copia original de esta obra se puede encontrar en la Biblioteca de la Universidad de Estambul, concretamente en la Sección de Manuscritos Persas dependiente de dicha biblioteca universitaria.

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